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La Provincia de Santiago muestra mayor migración hacia ella, ya que sólo el 68.5% nació en ella. El 21.1% restante provino de Dajabón (4%) ;Puerto Plata (5.2%) La Vega (2.6%); Espaillat (2.2%); del Distrito Nacional (1.6%); Monte Cristi (1.5%); Santiago Rodríguez (1.3%); Valverde (1.2%); Sánchez Ramírez, Duarte (0.8%); María Trinidad Sánchez, Dajabón (0.6%); Salcedo (0.5%); Mons. Nouel, San Pedro, (0.4%); Peravia, San Juan (0.3%); Monte Plata, El Seybo, Azua, (0.2%); Samaná, San Cristóbal, Elías Piña y La Romana (0.1%)

A la hora de migrar, los de La Provincia de Santiago lo han hecho a Dajabón Valverde (6.4%); a Santiago Rodríguez (5.2%); Monte Plata (3.6%); a La Vega (3.2%); Espaillat (3.1%); Distrito Nacional (2.3%); Monseñor Novel (2%); Dajabón (1.9%); Salcedo (1.7%); Puerto Plata (1.6%); Sánchez Ramírez (1.4%).

Espaillat, por su parte, registra que el 87.3% es natural de la provincia. Los que han llegado son del Distrito Nacional (2.3%); de Santiago (3.1%); de Salcedo (1.6%); Puerto Plata (1.3%); Duarte, Santiago Rodríguez (0.4%); María Trinidad Sánchez (0.5%); La Vega (0.8%); San Juan (0.3%); Samaná y Mons. Novel (0.1%).

Migran a Santiago (2.4%); Salcedo (1.3%); Distrito Nacional (1%); Puerto Plata (0.3%); Duarte (0.4%); La Vega (1.2%); María Trinidad Sánchez (0.2%).

MIGRACIÓN INTERNACIONAL

Según el Censo 2002, los habitantes de La Arquidiócesis que han nacido en el extranjero suman 8,301, es decir, el 0.77% de su población. A éstos, podríamos agregar 52,339 personas, (5.8%) que no declaran su lugar nacimiento que nos hace presumir que es población haitiana temerosa de indicar su lugar de nacimiento.

 

Provincia

En el extranjero

 

Lugar nacimiento no declarado

 

Espaillat

757

0,42

6.119

3,41

 

Santiago

7.544

0,83

52.339

5,79

 

Arquidiócesis

8.301

0,77

58.458

5,40

Nótese que La Provincia de Santiago es la que tiene más personas nacidas en el extranjero que se explica por la llegada de hijos nacidos en el exterior de migrantes dominicanos, sobre todo, en Estados Unidos. Añádase a esto, los nacionalizados norteamericanos que han regresado a su tierra natal.

También, para los haitianos, Santiago ofrece mayores ventajas para la consecución de empleos, aunque Espaillat tiene para ellos oportunidades agrícolas y pecuarias.

Si comparamos estos datos del 2002 con los datos del 1998 respecto a los que han nacido en el extranjero tenemos que en estos años ha habido un crecimiento de 0.70% de crecimiento de residentes extranjeros y disminuyeron en 1.01.% los que no declaran su nacimiento.

 

Provincia

En el extranjero

No declarado

 

Espaillat

112

0,07

6.483

3,92

 

Santiago

571

0,07

55.865

6,91

 

Arquidiócesis

683

0,07

62.348

6,41

En todo caso, la migración internacional predominante hacia La Arquidiócesis es predominantemente haitiana. En menor grado, hay migrantes cubanos, españoles, libaneses, americanos, peruanos, puertorriqueños, chinos, colombianos y ecuatorianos.

De acuerdo a la “Encuesta sobre inmigrantes haitianos en República Dominicana”, realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Organización Internacional de las Migraciones ( 2004), la migración haitiana es predominante masculina(75.5%). Las mujeres sólo alcanzan el 22.4%.

Se nota que es una población joven ya que el 61.4% no alcanza los 30 años, repartidos así: 37.6% tiene 24 años o menos; 23.8% de 25 a 29 años. El 38.6% restante tienen estas características: 19.9% de 30 a 39 años; 10.2% de 40 a 49 años y el 7.9% de 50 años o más.

Es soltero/a el 39.8%, así como unidos maritalmente el 39.3%, el 19.8 es casado y el 1% viudo. El 61.5% tiene hijos mientras que el 37.6% no los posee. 89% de las mujeres está casada o unida; lo que aumenta las potencialidades de procreación.

De los que tienen hijos en el 51.4%, todos nacieron en Haití, en el 32.2% todos nacieron en RD y al 16% una parte de los hijos nació en Haití y la otra en RD.

El 47.5% refiere que sus hijos viven todos en Haití, seguido del 35.6% que expresan que todos residen en RD y el 15.9% una parte de los hijos reside en Haití y otra en RD.

Motivos económicos como la falta de empleo (89.1%), bajos ingresos (88.3%), desfavorables condiciones de trabajo (87.2%) y dificultades económicas (67%) son los señalados como fundamentales para la salida de Haití. Es decir, que la migración haitiana es de flujos de salida y regreso a Haití en función de la situación económica familiar y personal y en específico el acceso al empleo.

Otros motivos colaterales señalados fueron: estudiar (37.5%), venir con sus padres y familia (22.7%), buscar pareja (6.6%), vivir en RD (14%), pasear (4%), comprar (1%) y vender (1.8%).

Otros motivos importantes como la reunificación familiar (27.3%), la inseguridad ciudadana (20.5%) y la inestabilidad política (18.4%) fueron reconocidos igualmente por los encuestados.

17. 3 MIGRACION DOMINICANA INTERNACIONAL

En relación a las personas que han migrado de La Arquidiócesis de Santiago lo hizo al extranjero, principalmente, a Estados Unidos y Puerto Rico.

Es importante señalar que esta región alcanza el 30% de migrantes dominicanos al exterior.

LATENCIA:

La forma tradicional de la población ha sido afectada por la campaña antinatalista, factores socioeconómicos y otros tipos de comportamiento fruto de la invasión de la emigración masiva a las ciudades y al extranjero.

Es importante notar que la población arquidiocesana es todavía muy joven: los niños, adolescentes y jóvenes son el 66.5% frente a un 33.5% de los jóvenes adultos, adultos y los de la tercera edad

Pero, es notorio que los menores de 20 años constituyen el 42.3% y que los menores de un año sólo alcanzan el 2.5% de la población. Esto indica que el índice de edad tiende a crecer mientras que se reduce la natalidad.

Pero, ha crecido el número de personas mayores de 18 años respecto a las menores de esa edad. En La Arquidiócesis de Santiago hay 403,498 menores de 18 años (37.2%) mientras que mayores de 18 años hay 679,405 (62.8%).

La población es cada vez más urbana (61.9%) y se reduce la población rural (38.1%).

EN CUANTO A LA MIGRACIÓN

Los dominicanos se caracterizan por ser acogedores con los que vienen de fuera, especialmente, con los procedentes de Estados Unidos, Canadá y Europa. Respecto a los haitianos, que son la mayoría de los migrantes establecidos en el país, las actitudes son diferentes y encontradas. Por un lado, se les prefiere para la agricultura, corte de la caña y para la construcción por ser mano de obra barata.

Por motivos históricos, por la problemática económica de Haití y la sospecha de que Francia, Estados Unidos y Canadá quieren cargar a nuestra débil economía la situación de los haitianos se dan actitudes de rechazo, de desprecio, de recelo frente a la llamada “invasión pacífica” y su consiguiente peligro cultural. Últimamente, se ha generado una actitud nueva de cuidado y, en casos, hasta miedo por la creciente inseguridad ciudadana.

Pero, eso no obstaculiza que en la práctica se establezcan relaciones de respeto y de tolerancia tal como se vive en los bateyes, barrios, y otros lugares de trabajo.

III. ELEMENTOS ÉTNICO-CULTURALES  
LOS COMPONENTES DE LA POBLACIÓN  

18. ETNIA DE LA POBLACION

La mayoría de nuestra población diocesana es el resultado de la unión entre las razas ibérica y africana. De ahí que se calcula un 73% de mulatos, 16% de blancos y 11% de negros.

Nuestra realidad cultural está marcada por la influencia hispana que está muy unida al catolicismo español. Su presencia en los orígenes estuvo caracterizada por el espíritu de conquista, alimentada por los triunfos de la reconquista de sus territorios ocupados por los moros en la que estuvo mezclada profundamente el nacionalismo y la religiosidad. A esto se unía la sed de oro y el deseo de vivir aquí al estilo español.

A nivel religioso, los misioneros desarrollan una amplia y decidida evangelización, que ha quedado expresada en el catolicismo popular centrado en Cristo Crucificado, La Virgen y los Santos, la intercesión por las Ánimas del Purgatorio y en los sacramentos y ejercicios piadosos.

Transmitieron sus conocimientos, adaptaron e importaron su estilo de vida, sus ideas y su civilización a este nuevo medio geográfico del cual se declararon dueños y señores. Pero, poco a poco crearon en unión con los africanos un nuevo ciudadano que con el tiempo se llamaría dominicano.

Los negros fueron traídos como esclavos de África, llegando a ser en los siglos XVII y XVIII una mayoría frente a los blancos, especialmente, en Santo Domingo y sus alrededores. Los Minas fue formada por esclavos fugitivos de sus amos franceses de la parte occidental de la isla.

Los africanos traídos aquí venían de diferentes zonas de África y, por tanto, pertenecían a culturas diversas. Primero, eran ladinos, es decir, nacidos en España y cristianizados y luego llegaron los bozales, importados directamente de África. No trajeron consigo más que sus creencias y valores que tuvieron que relacionar con la vida y la fe de sus amos. Así surgió un sincretismo a base de la correspondencia que supieron establecer con los símbolos e ideas de la religión católica.

Como un río subterráneo esta religiosidad se ha mantenido y ha perneado nuestra cultura. Por ejemplo: el animismo, cuyas ideas y actitudes son muy comunes entre nosotros, la música, los ritos funerarios y la magia dominicana ligada con rasgos europeos.

A pesar de esta presencia africana, se formó una conciencia criolla, a partir de la división de la isla en dos colonias: española y francesa. De ahí, que para destacar la diferencia se destacó el ser español, católico y blanco frente al francés, el vudú y los negros del otro lado occidental. Con la dominación haitiana durante 22 años (1822-1844), La Independencia Nacional y las luchas contra las continuas invasiones haitianas aumentó esta conciencia llegando a identificar a los negros con los haitianos.

Ser negro pasó a ser algo negativo como expresan palabras y refranes así como actitudes frente a todo lo que signifique ser negro.

En contraposición al negro se desarrolló la corriente indigenista que pretendía hacer descender de los indígenas el color, la música y el folklore dominicano, negando toda tradición y raíz africana. Esta corriente fue alimentada por Trujillo en su lucha antihaitiana que llevó a la muerte a miles de haitianos. De ahí que la conciencia de los dominicanos sobre su color se clasifica en blanco, en indio con diferentes categorizaciones: indio oscuro, indio claro, indio; ligado o “entremiliao”; moreno, trigueño, negro.

También, tenemos una migración árabe, llamados popularmente “turcos” que se han destacado en los negocios, pero que ya se han asimilado a nuestro país. Por otro lado, están los chinos, que siempre se ha mantenido como grupo propio, pero que también poco a poco se han integrado en el país y no tienen mayor influencia en la cultura.

Valga aquí la copla del P. Vásquez escritas en el 1910: “Ayer español nací/ a la tarde fui francés/a la noche etíope fui/hoy dicen que soy inglés/ no sé qué será de mí” ( cfr Rodríguez, Demorizi, Emilio, Poesía popular dominicana, UCMM, 1973).

19. SECTOR URBANO

Como ya hemos indicado la mayor parte de la población de La Arquidiócesis, el 61.2% está concentrada en la zona urbana, lo que la hace cada vez más una diócesis urbana.

Los centros urbanos de mayor población son Santiago (507,418 h), Moca (59,174); Villa Bisonó (29,728); Tamboril (21,939); Villa González (9,497); San José de las Matas (9,194); Licey (6,005); San Víctor (5,477); Sabana Iglesia (4,792); La Canela (3,757) y Palmar Arriba (3,452).

Los otros municipios y distritos municipales presentan estos datos: Cayetano Germosén (2460); Jamao (2,158); Baitoa (1,878); Jánico (1,852); Juncalito (1,147); Juan López (1,495); José Contreras (730) y El Rubio (707).

Es importante destacar que cada vez más crece la población urbana y disminuye la rural. Nótese que en Santiago creció en un 6% de 1993 a 2002, mientras que espaillat 15% en el mismo período.

Esto evidencia que el atractivo de las ciudades por razones de empleo, de estudios y de otras facilidades es muy grande. En el caso de Santiago es mucho más claro.

En la composición social de la ciudad podemos encontrar hoy estos niveles:

a) LA CLASE MEDIA ALTA Y LOS DE MAYORES INGRESOS.

Antiguamente, los ricos y pertenecientes a la clase alta se distinguían por su carácter aristocrático, alejado de los que no eran de su grupo social, con preocupación por los estudios y estableciendo lazos fuertes entre ellos. Un modelo clásico eran los Clubes o casinos donde sólo participaban los pertenecientes a esa clase.

Actualmente, ha crecido el número de familias y personas con mayores ingresos que han ingresado a esta clase media alta sin tener los apellidos de las antiguas familias y provenientes de diferentes ambientes sociales que han escalado a posiciones económicas por diferentes motivos tales como las posibilidades educativas, oportunidades políticas, triunfos económicos en el país y en otras naciones.

Pero, es común en ellos, los nuevos estilos de vida propios de la globalización económica y cultural animada por el nuevo capitalismo neoliberal, cuyo prototipo es la manera de vida norteamericana.

Tienden a construirse unas urbanizaciones propias y privadas y con gran seguridad. Otros buscan irse a los alrededores de la ciudad en un lugar más apartado, lleno de tranquilidad y de paz, lejos de los peligros de la suciedad así como de la creciente y variopinta contaminación de las ciudades.

Frecuentan los grandes centros comerciales, participan de clubes privados y están siempre en progreso creciente y permanente.

Aunque es un grupo minoritario es muy poderoso, con muchos privilegios y posibilidades. Es cosmopolita, ya que pueden viajar mucho de un lugar a otro. Tienen relaciones internacionales cada vez más amplias. El valor supremo es la habilidad y el conocimiento del mercado.

Sin embargo, en esta misma clase encontramos muchos valores y costumbres tradicionales y mucho amor a la patria. Es decir, que se sienten dominicanos y disfrutan todo lo propio de la patria, aunque se vuelven muy críticos y molestos frente a las deficiencias del país.

b) LA CLASE MEDIA ha crecido en número y en calidad de vida. Está atrapada entre la nueva élite y su mundo que le atrae y a la que quiere pertenecer y la realidad de sus pocos recursos para vivir ese estilo deseado y huir de la ciudad e irse a uno de los paraísos urbanos. Sus signos más claros es la adquisición de un carro, el acceso a los grandes centros comerciales, su interés por la superación y la educación y la consecución de bienes de consumo para el hogar. Siente malestar porque tiene que aguantar la ciudad invadida por tantos migrantes, ruidos y basura.

El consumismo encuentra en ella la mejor clientela, a pesar, de las privaciones actuales.

c) La gran mayoría de las grandes ciudades la constituyen los pobres que han aumentado con la gran migración de los campesinos a la ciudad. Sin duda, que la ciudad está caracterizada por este gran éxodo del campo a la ciudad.

Para estos migrantes campesinos el problema más urgente es instalarse en la ciudad. Para ellos lo más importante es aprender a ser ciudadano, miembro activo de la ciudad. La ciudad es un camino de liberación del campo en el que no había ninguna posibilidad de progresar, no había futuro. Predominaban las tradiciones, el régimen patriarcal, la sumisión a los terratenientes, ganaderos y autoridades que se aprovechaban de ellos y eran abusivos. Los jóvenes lo plantean así: “mucho trabajo y poco beneficio”.

En los barrios la vida es muy dura, pero se tiene la impresión de que se progresa y de que se puede construir un futuro. Cada uno es más independiente, vive como quiere y no se preocupa del comentario de los vecinos. Se sienten orgullosos de vivir en la ciudad. Luchan, pero no tienen psicología de derrotados. Creen en el futuro, piensan que pueden realizar algunos proyectos. Comparan su vida más con su vida anterior que con las élites que no conocen tan de cerca.

Su lucha es construir su nido en la ciudad. Están muy activos y trabajan sin cesar. Llegan en las peores condiciones. Tienen que hacerlo todo, desde la conquista de un solar, construir su casa, buscar un trabajo, iniciarse en el mundo urbano, descubrir dónde encontrar lo que se necesita y urbanizar su ambiente. Su lucha es sobrevivir cada día. También, participan de los deseos de alcanzar metas más altas y buscan disfrutar de los bienes que les ofrece la sociedad globalizada.

Una de las problemáticas más apremiantes de nuestros barrios populares es la creciente delincuencia que para algunos se ha convertido en una profesión y muy relacionada con el aumento del consumo y el tráfico de drogas.

20. SECTOR RURAL  

LA POBLACIÓN RURAL :

A nivel rural, La Arquidiócesis cuenta con 412,232 personas,que compone el 38.1% de su población.

La Provincia Espaillat tiene una población rural mayor (61.3%), mientras que Santiago apenas cuenta con 33.4%.

Los municipios y distritos municipales con mayor población rural son: Moca con 72,559 habitantes; La Canela (36,907); Tamboril (27,871); San José de Las Matas ( 26,234); Licey (20,730); Villa González (19,629); San Víctor (16,087); Santiago (13,067); Juan López (11,801); El Rubio (8,340); Baitoa (7,051); Sabana Iglesia (7,440); José Contreras (4,971); Juncalito (4,847); Cayetano Germosén (4,533) y Palmar Arriba (995).

El sector rural se encuentra en un momento muy difícil y de transición. Por un lado, el tradicional conuco ya no responde a las necesidades y a la competencia del mercado. Los campesinos tienen una mentalidad de trabajo, de mercadeo individual y de organización de trabajo familiar que ya está en crisis. Sus recursos son muy escasos, la producción no es abundante y los hijos emigran a temprana edad a los centros urbanos, a países extranjeros y a la Capital por causa de los estudios o buscando mejores caminos de vida.

La tendencia es a vender la tierra, mudarse al pueblo cercano donde caen en una nueva situación de marginación. Se ha perdido la esperanza de un futuro de vida en el campo.

Además, la mayoría de los campesinos no tiene título de propiedad que no le permite adquirir préstamos comerciales.

La ganadería que es abundante en esta región está en manos de latifundistas que viven en la ciudad y no generan mayores fuentes de trabajo locales.

21. LOS HAITIANOS

En La Arquidiócesis están diseminados en los diferentes barrios de las ciudades como en las áreas de cultivo en el campo. Su presencia es creciente, sobre todo, en Gurabo, Tamboril, Juncalito, Esperanza. En la ciudad de Santiago hay muchos estudiantes en Universidad Madre y Maestra, en el Instituto Superior de Agricultura (ISA).

En su mayoría son indocumentados, viven agrupados y son jornaleros que trabajan en construcción y agricultura. Muestran desconfianza y viven aislados a los demás.

Los motivos de la migración creciente de haitianos se explican por diferentes motivos: pobreza y miseria generalizada en Haití; alta tasa de desempleo, degradación y erosión del suelo; el ingreso por cápita en Haití es cinco veces menor que el de la República Dominicana, vinculaciones familiares, facilidad de acceso y la continua demanda de mano de obra barata en trabajos que los dominicanos no quieren hacer.

De hecho, la transformación sufrida en la industria azucarera con el proceso de privatización que llevó al cierre de ingenios, reducción de las áreas cañeras y traspasos de terrenos del Estado han obligado a los haitianos establecidos en los bateyes a buscar en las ciudades, en la industria de construcción, zonas francas, y sector informal urbano.

De acuerdo a la “Encuesta sobre inmigrantes haitianos en República Dominicana”, realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y la Organización Internacional de las Migraciones ( 2004), casi la totalidad de los entrevistados habla creole (99.3%), seguido del español(67.6%) y en menor medida del francés (32.8%). Un 9.5% refirió hablar otro idioma sin especificar.

El creole fue el primer idioma que aprendieron a hablar los estudiados (97.6%) seguido en una relevancia no significativa por el español (1.3%). Es por ello que el idioma por excelencia utilizado por la mayoría para la comunicación con sus familiares en sus casas es el creole (87.8%) y en menor medida el español (10%).

Sin embargo, en la comunicación con los compañeros de trabajo el idioma más utilizado es el español (50%) seguido del creole (44.3%).

El 53.7% de los encuestados refiere que entre su grupo o compatriotas no se realizan celebraciones, fiestas y otras actividades sociales, sin embargo el 45.9% si las ejecuta.

En este sentido, el 52.1% no participa nunca de esas fiestas y actividades contra el 26.0% que lo hace algunas veces y el 17.3% regularmente.

Las religiones que más practicantes tienen son en primer lugar la católica (53.9%) y en segundo la protestante (25.3%). Un 3.8% expresó ser practicante de las religiones católica y protestante a la vez y el 3% de la vudú.

Los sentimientos que más refuerzan el sentido de pertenencia al grupo nacional de los entrevistados son la fidelidad (96.3%), el apego (92.1%) y el orgullo (86.8%).

En correspondencia con estos resultados la mayoría (87.4%) se considera haitiano, mientras que una minoría si considera dominico-haitiano (7.1%) y dominicano (4.9%).

Fuera de trabajo el 65.5% de los entrevistados se relaciona con haitianos, el 24.2% dice relacionarse mayormente con dominicanos y el 8.3% con dominico-haitianos.

La mayoría califica las relaciones con sus compañeros de trabajo haitianos de "Muy Buenas" (71.8%) y de "Buenas" (24.2%). Asimismo igualmente, califican las relaciones con sus compañeros de trabajo dominicanos de "Muy Buenas (45.8%) y de "Buenas" (44.4%)

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