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En esta misma línea se ubican las siguientes opiniones: El 83.6% de los encuestados piensa que “los diputados y senadores van al Congreso a hacer política y a enriquecerse”. Un 75.3% no se sienten orgullosos de su gestión y un 80.3 % los sienten alejados de las comunidades que los eligieron. Sólo un 16.1% piensa que ellos “dedican su tiempo mayormente a trabajar por el país” y un 32.3% considera que es una institución ejemplar de la democracia dominicana.

En resumen, podemos concluir que: los partidos dominicanos mantienen un considerable poder de convocatoria electoral, aunque fluctuante, con una participación sistemática desde 1978 en los diferentes procesos electorales. Han introducido cambios institucionales en su funcionamiento interno y han adoptado un discurso moderno.

El proceso de consolidación democrático en el país progresa y que sus protagonistas son los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil.

Pero, en la práctica, en gran medida, siguen funcionando con base a clientelas electorales que se originan en el seno de una estructura paternalista, jerárquica y represiva que impide su crecimiento y fortalecimiento. El régimen legal de las organizaciones políticas se encuentra sustentado en la normativa de la Ley Electoral porque no existe una ley de partidos.

Existe una baja institucionalidad de los partidos políticos y un sistema electoral frágil. No hay una reglamentación de las finanzas; es excesivo el poder del partido del Gobierno en la elección de la Junta Central Electoral, desigualdad poblacional para la elección congresual y falta el consenso entre los partidlos políticos para las reformas electorales.

En los momentos de crisis y cambio propios del sistema político no han sabido los partidos articular con otros actores locales las estrategias para avanzar hacia formas de comportamiento más democrático. Al contrario han tenido que ser auxiliados y arbitrados por organismos y gobiernos internacionales (Organización de Estados Americanos, la Embajada de Estados Unidos) e instituciones nacionales como la Iglesia Católica y organizaciones civiles.

Desde el Gobierno, los partidos han fortalecido vínculos paternalistas y clientelismos con la sociedad haciendo uso, muchas veces, del erario público en beneficio de intereses particulares amparados en el artículo 55 de la Constitución, que favorece el presidencialismo autocrático. Desde la oposición, los partidos concentran sus esfuerzos en atacar y deslegitimar las acciones del Ejecutivo. En el Congreso se trata de ganar ventajas partidarias a la hora de aprobar proyectos.

EN CUANTO A LA SOCIEDAD CIVIL

En la encuesta GALLUP de Julio 2003, la Sociedad civil es reconocida por un amplio margen de los encuestados: A nivel nacional el 42.4% cree mucho en ella; 40% a nivel nacional y 42.9% creen poco en ella. Sin embargo, el 16.7% a nivel nacional no creen nada en la sociedad civil.

Es interesante constatar que en los seguidores de los diferentes partidos se da un alto porcentaje de credibilidad en la sociedad civil. Los miembros del PRSC con un 44.4% llevan la delantera. Le siguen el PLD con 43.4%; el PRD con 40.3%. Entre los partidos minoritarios es mayor la aceptación de la sociedad civil: PQD:100%.PRI: 70% y UD con 50%. Los que creen poco en la sociedad civil se ubican en el PRD (43%); el PRSC (40.7%) y el PLD (39.2%). Los que no creen nada son más en el PLD (16.9%) seguidos de los del PRD (15.2%) y los del PRSC (13%).

Pero si sumamos los que creen poco y nada en la sociedad civil nos encontramos que supera a los que creen. Es lógico que el partido del Gobierno se sienta más interpelado por la sociedad civil y que los mismos partidos ven en la sociedad civil una interlocutora cuestionante.  

EN CUANTO A LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

En la encuesta Gallup, Julio 2003, el 76. 2% a nivel nacional considera que son malos los resultados de la lucha contra la corrupción realizada por el Gobierno contra un 18.5% a nivel nacional y un 22.4% que los considera buenos. Aun más, el 85.2% a nivel nacional piensan que en el Gobierno hay mucha corrupción. Sólo el 0.8% a nivel nacional y metropolitano creen que no hay ninguna corrupción.

En cuanto a la valoración de la Administración Publica encontramos que se piensa que el Gobierno ha actuado mal en cuanto a: el manejo de la economía( 84%); ante el costo de la vida(92.2%); en la lucha contra la pobreza ( 88.5%); en la deuda externa (77%); en cuanto a la salud (70.4%); en la lucha contra la delincuencia (71.1%); en la ayuda a la pequeña empresa ( 65.8%)en el respeto de los derechos humanos (57.1%) y en la libertad de prensa (55.1%).

Se destacan como positivos la construcción de acueductos, calles, escuelas, carreteras, puentes, etc. (44.6%); en la educación (51.8%); el turismo (42.7%).

Todas estas opiniones indican que hay una desilusión, desencanto e inconformidad con el estilo de dirigir la administración pública.

En cuanto a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Sus miembros se sienten orgullosos de pertenecer a ellas, son disciplinados e intervienen en la sociedad en momentos muy especiales. Cada vez más se están preparando y capacitando más. Su mentalidad es más abierta que antes y se ha roto la distancia que existía entre el pueblo y los cuerpos armados.

Aunque en los últimos tiempos están interviniendo en discusiones públicas y políticas se ha superado mucho el partidismo en su seno.

Para muchos es excesivo el número de sus integrantes y oneroso el consecuente presupuesto que se tiene que invertir en ellos en vez de dedicarlo a otros campos como la educación y la salud.

En las Fuerzas Armadas cree mucho un 39.3% en la región metropolitana, mientras que 36.3% cree poco y el 24.1% no cree nada (Gallup 2003).

LA POLICÍA NACIONAL

Se han dado avances significativos en la cercanía, el respeto y la capacitación de los policías. Se ha logrado bajar la agresividad, sobre todo, en las protestas.

Pero, todavía persiste la idea de que dado su bajo sueldo ellos sobornan y promueven el “macuteo”. Muchos están convencidos de que con dinero el policía arregla todo, aunque se haya violado la ley.

Existen quejas de que la Policía actúa con lentitud cuando se le llama, lo que crea una sensación de abandono y desamparo.

También, crea inquietud las continuas muertes por intercambio de disparos que han crecido en nuestro país. Se ha convertido la Policía en tribunal de muerte para los delincuentes y, en muchos casos, hasta personas inocentes.

Hay la sensación de que la Policía cubre a sus agentes, aunque hayan cometido faltas graves contra la ciudadanía. Se cree que fabrican expedientes para quedar bien ante el público. Algunos policías están acusados de ser delincuentes, por lo que se ha pedido una depuración permanente de sus miembros. Esto ha creado desconfianza y miedo de aquellos que nos deben cuidar y defender.

Sus recursos son insuficientes para contrarrestar la creciente delincuencia tal como opina un 84.9% de la población arquidiocesana. Crece la inseguridad ciudadana en la calle ( 89.6%); en los lugares de diversión (68.2%); en la propia casa (53.4%) y en su trabajo (32%). Es alarmante que 45.3% de los entrevistados declaran que en los últimos tres meses algún familiar, conocido vecino ha sido víctima de algún delito tales como asalto (75.9%); asesinato (12.1%); robo en su casa (6.9%); violación (5.7%); disparos (2.3%) y en números reducidos secuestro y estafas. (Gallup, Marzo, 2003).

La poca credibilidad de la ciudadanía es grande ya que en la región el 39.1% cree poco en la Policía y 38.5% no cree nada frente a un 22.2% que cree mucho (Gallup, Julio 2003).

PERCEPCIÓN CIUDADANA SOBRE LA JUSTICIA

A pesar de los problemas aún existentes de independencia, seguridad jurídica y eficiencia, los ciudadanos perciben una mejoría en las instituciones del Sector Justicia.

Sin embargo, en la encuesta realizada por Gallup en Julio del 2003, se registra que sólo 12.7% de la población del Distrito Nacional y de la provincia de Santo Domingo cree mucho en la justicia dominicana mientras que el 35.5% cree poco y el 51.5% no cree en ella. De acuerdo a la posición económica los que menos creen en la justicia son los de clase media (51.5%), seguida de los de menos recursos (49.8%) y los de mejores posibilidades económicas (44%).

Pero, entre los que creen mucho en la justicia se destacan los de menos ingresos (16%) y los de clase media (10.1%) mientras que en menor grado los de mejores ingresos (8%). Entre los que creen poco en la justicia sobresalen los de mayor ingreso (48%) y los de clase media (38.4%) entre tanto que los de menos ingresos reflejan un 34.1%.

Los hombres son los que más afirman no creer nada en la justicia (50.1%) aunque muy de cerca con las mujeres (49.5%). Las mujeres dicen creer poco en la justicia (36%) mientras que los hombres constituyen un 33.4%. Entre los que dicen creer mucho en la justicia aparecen los hombres (16.5%) frente a 14.1% de las mujeres.

Es sintomático que en la región metropolitana 91.7% de los encuestados les disgusta mucho “el trato desigual que da la justicia a los grandes corruptos frente al que se da a los que se roba un pollo”. Este disgusto es mayor entre los de mayor ingreso económico (96%), y entre los de menor ingreso (95.3%) seguidos de la clase media (92.9%).

Se percibe que la justicia tiene grandes peligros: La corrupción, el narcotráfico y los políticos.

1.7. ELEMENTOS SOCIO-FAMILIARES

A. NÚMERO DE FAMILIAS

En La Arquidiócesis de Santiago se calculan unas 277,781 tomando en cuenta los datos del Censo del 2002. En Santiago son 233,962 hogares y en Espaillat son 43,819.

Municipio

Familias

Santiago

162,338

V. Bisonó

11,124

Jánico

3,818

Licey

6,460

S. J. de las Matas

8,722

Tamboril

12,659

V. González

7,704

S. Iglesia

2,866

Palmar Ariba

1,116

Juncalito

1,376

Baitoa

2,106

La Canela

11,609

El Rubio

2,064

 Total

233,962

En Espaillat encontramos este cuadro

Municipio

Familias

Moca

32,222

Cayetano G.

1,832

José C.

1,328

San Víctor

5,299

J. López

3,138

Total

43,819

B. TIPOLOGIA DE HOGARES

A nivel del país encontramos esta tipología de hogares:

Unipersonal, es decir, integrado por una sola persona: La Arquidiócesis de Santiago tiene unos 24,085 (8.8%) hogares con unos 20,838 en Santiago y unos 3,247 en Espaillat.

La familia nuclear integrado por los esposos y sus hijos, por el padre o la madre con sus hijos, o de un hogar de esposos sin hijos es la predominante en La Arquidiócesis con unos 105,390 (38%) hogares; 79,302 en Santiago y 26,088 en Espaillat.

Extenso o compuesto: son hogares nucleares con presencia de una o más personas parientes o no del jefe o jefa del hogar. En La Arquidiócesis de Santiago hay 31,848 (11.5%) con unos 18,601 en Santiago y unos 13,427 en Espaillat.

LA SITUACIÓN CONYUGAL

La situación conyugal en nuestras familias a nivel arquidiocesana, tomando en cuenta la población de 15 años y más tiene estas características:

El 31% está unido; el 26.2% está casado por la ley o en la Iglesia; los viudos son 4.7%. Los solteros alcanzan el 30. 3%. Mientras que los divorciados son 2.4%; el 5% están separados; el 1% está separado legalmente.

 

Provincia

Casado

Unido

Viudo

Divorciado

Separado legal

Separado de unión libre

Soltero

Espaillat

 

35,386

34,907

6,412

2,502

1,121

5,715

36,005

Santiago

158,536

191,537

28,121

15,032

6,143

30,591

188,051

 

Arquidiócesis

193,922

226,444

34,533

17,534

7,264

36,306

224,056

Predomina la unión natural sobre el número de matrimonios, aunque el por ciento de separados o divorciados es menor, un 8.4%, lo que indica un número elevado de parejas con estabilidad conyugal.

DIVORCIOS

En La Arquidiócesis de Santiago se registran 11,220 divorciadas legalmente; 5,100 separadas legalmente; dejados o separados de parejas sólo unidas son 25,006. Es decir, que en esta situación se encuentran unas 41,326 personas, que constituyen el 16% de las personas que han contraído matrimonio, que son 258,287.

Eso nos indica que de cada 100 personas que se casan se divorcian unos 10.

No se puede negar que en estos últimos años ha crecido el número de separaciones y divorcios. Aunque el ideal matrimonial en el país es una unión para toda la vida y el divorcio es visto como un fracaso y una solución extrema a los problemas conyugales diferentes factores hacen que sean más frecuentes estas rupturas.

Muchas veces los matrimonios se realizan sin la necesaria madurez psicológica y predominan los conceptos machistas que contrastan con la creciente conciencia de las mujeres de su importancia y dignidad. Además, la independencia económica de la mujer es cada vez más común, lo que le hace menos dependiente de un hombre para enfrentar la vida y mantener una familia.

En la mentalidad tradicional la mujer se sometía a una serie de maltratos de su cónyuge por la obligación de criar y educar a sus hijos o por la idea de no dar nuevos padres a sus hijos. Pero la nueva mentalidad va siendo otra, como indican estas expresiones: “ Si no me va bien me divorcio”; “lo que no conviene se deja”; “cuando se acaba el amor ya no hay que vivir juntos”; “para dar mal ejemplo a los hijos es mejor separarse”; “tengo derecho a “rehacer mi vida”.

Sin embargo, todos los allegados a la pareja procuran por todos los medios evitar que se materialice su divorcio o separación, que trae graves desequilibrios y desajustes para ellos y para sus hijos.

También, es importante señalar que muchas mujeres tienen dos o tres uniones o “pasos” antes de lograr una estabilización matrimonial. Es frecuente encontrar en los hogares algunos hijos de diferentes padres o madres.

JEFES Y JEFAS DEL HOGAR

Los hombres llevan la delantera a las mujeres como jefes del hogar en un alto número. De 277,297 hogares en la arquidiócesis, que los jefes de hogar eran el 64% y las jefas de hogar eran 36%. Es decir, que de cada 100 hogares 64 son dirigidos por hombres, mientras que 36 por mujeres.

De acuerdo a esta fuente, ha crecido el número de madres solteras que asumen la responsabilidad de sus hogares. A esto hay que añadir que existen madres solteras que viven en las casas de sus padres y de sus madres. Tal es el caso de muchas madres adolescentes y jóvenes que al deshacerse su unión matrimonial en poco tiempo regresan a sus hogares.  

ÍNDICE DE CRECIMIENTO

Es importante notar el descenso de 4.0 hijos que era la tasa global de natalidad nacional a 2.7 en la Arquidiócesis, repartido así: 2.6 hijos en Espaillat y 2.8 en Santiago. El porcentaje de mujeres embarazadas en el 2002 era de 5.63; de las cuales 6.4 en Espaillat y 4.8 en Santiago (ENDESA 2002).

SOBRE EL USO DE CONTRACEPTIVOS

Valgan estos datos de ENDESA 2002: El 70.6% de las mujeres en unión de La Arquidiócesis usan cualquier método anticonceptivo, ya sea artificial o natural. El 66.8% usa métodos artificiales tales como: píldoras (15.1%; el DIU (2%); la inyección (1.2%); implantes (0.05%); condón masculino (0.4%); MELA (0.2%). El otro método más usado es el de la esterilización que alcanza el 48%.

Los métodos naturales sólo lo utiliza el 38%: el retiro (2.5); la abstinencia periódica (1%) y otros (0.3%). El 30% no usa ningún método de planificación.

El uso del condón es poco extendido entre las mujeres y los hombres. Tan solo el 1% por ciento de las mujeres el 0.8 por ciento de los hombres usaron condón en su ultima relación sexual con su esposo(a) o compañero(a). Se observaron mayores proporciones de uso entre las jóvenes de 20-24 años (3 por ciento), en las mujeres divorciadas o separadas (5 por ciento) y entre aquellas con mayor educación (3 por ciento).

La proporción de hombres y mujeres que usaron el condón en su última relación aumento significativamente cuando se trato del compañero(a) con quien no vive. Aproximadamente una cuarta parte de las mujeres (20.5 por ciento) y la mitad de los hombres (51 por ciento) usaron el condón en las circunstancias señaladas.

Se aprecia que la prevalencia de métodos anticonceptivos en la zona rural ha igualado la de las áreas urbanas (70 por ciento), incluso en lo que se refiere al uso de métodos artificiales (66 por ciento).

Por otra parte, la prevalencia de uso ha alcanzado en el 2002 el 75 por ciento o más en las mujeres mayores de 30 años y superan al 80 por ciento entre las mujeres que tienen tres o más hijos vivos al momento de la encuesta “.

Sobre el aborto la mentalidad generalesde rechazo al considerarlo un crimen y un pecado grave. Muchas mujeres sufren mucho por haber abortado. Se crean tensiones fuertes en las parejas por haber practicado el aborto.

Pero, ha crecido el número de abortos en el país, aunque el aborto inducido constituye una infracción penal. Por esta razón, la mayor parte de éstos ocurren en forma clandestina y en condiciones sanitarias inadecuadas. Resulta difícil cuantificar la prevalencia del aborto inducido clandestino mediante registros hospitalarios. Utilizando un procedimiento indirecto Morillo (2001) estimó que en 1996 el 33% de los embarazos terminaban en aborto inducido, con lo cual en dicho año, a nivel nacional, habrían ocurrido más de cien mil abortos inducidos.

Las razones que los justifican son: ocultar por apariencias sociales y culturales algún embarazo fuera del matrimonio; por condiciones económicas que no le permiten tener ese hijo y por presiones familiares o del novio o esposo. Algunas alegan ser dueñas de su cuerpo y que pueden hacer lo que quieran con lo que hay dentro de él. También, se mezclan algunas ideas sobre la salud reproductiva de la mujer que hoy se propagan cada vez más.

RELACIONES PRE-MATRIMONIALES.

Hoy día se ha extendido la práctica de las relaciones pre-matrimoniales, ya que el valor de la virginidad femenina ha disminuido y a los hombres les importa menos que su futura esposa sea virgen al momento de casarse. También, ha influido la nueva concepción de liberación femenina que ha posibilitado que la mujer pueda salir sola con su novio o prometido, expresar sus sentimientos y deseos sexuales sin tapujos.

Como indicadores de esta situación valgan estos datos: entre 1996 y 2002 el porcentaje de mujeres que tuvieron su primera relación antes de los 18 años pasó de 44 a 46 por ciento; y de 60 a 64 por ciento antes de los 20 años (ENDESA 2002).

Muchos alegan la necesidad de convivir sexualmente en el tiempo del noviazgo para conocerse mejor.

La mayoría de los jóvenes las ven como normales, lógicas y necesarias, aunque muchos al practicarlas se sienten vacíos, defraudados y abundan las parejas de jóvenes que después de tener esas relaciones rompen su noviazgo.

También ha favorecido la facilidad del uso de anticonceptivos artificiales, que les da mayor seguridad de que no ocurra un embarazo.

Han traído como consecuencia el alto número de adolescentes y jóvenes embarazadas; matrimonios realizados por salvar la situación de la mujer por presiones familiares que no son duraderos; el crecimiento del número de madres solteras; situaciones muy delicados para los jóvenes que tienen que asumir compromisos económicos para los que no están preparados; y el aumento de enfermedades sexuales.

LA INFIDELIDAD CONYUGAL

Es importante destacar que entre las mujeres en unión, prácticamente la totalidad tuvieron relaciones solamente con el esposo o compañero. Según ENDESA 2002 entre las mujeres no unidas, casi una de cada tres (el 31 por ciento), tiene pareja sexual. Casi el 4 por ciento de las mujeres no unidas admitieron tener 2 o mas parejas sexuales (el 6 por ciento entre las mujeres alguna vez unidas y aquellas unidas del grupo 25-29 años).

El adulterio en los hombres es aceptado dentro de la mentalidad machista como algo normal. Pero, más que nunca la mujer rechaza con mayor fuerza y libertad cualquier forma y asomo de adulterio.

Persiste la idea de que el adulterio de la mujer es una falta gravísima e imperdonable. Pero, aparecen algunas mujeres que lo justifican aludiendo que si pueden hacerlo los hombres y se les permite, también hay que permitírselo a ellas. En general, existe un alto índice de fidelidad conyugal.

LA PROSTITUCIÓN

Existen diferentes lugares de prostitución diseminados en las dos ciudades principales: Santiago y Moca y en diferentes categorías de acuerdo a la capacidad económica.

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©2006 Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros. República Dominicana. Diseñado en Radio Luz 106.5 F. M. por: Moisés Bretón